Cultura / 86
Viernes 09 de Febrero de 2007 / El Nuevo Día
 
Adiós
al padre del teatro boricua

Con su pluma y desde su gestión como titular del Programa de Fomento Teatral del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Francisco Arriví impulsó el teatro del patio



POR TATIANA PÉREZ RIVERA

t p e rez @ e l n u evo d i a .co m

A yer murió un enamorado del teatro y de la isla de Puerto Rico. Francisco Arriví Alegría, considerado uno de los pilares del teatro puertorriqueño, falleció a las 11:30 de la mañana en el Ashford Presbyterian Community Hospital a causa de un infarto cerebral, según confirmó su hijo Francisco Arriví Cros. Tenía 91 años.

Sólo Arriví Cros y los hijos de éste, Francisco y Natalia, sobreviven a don Francisco puesto que su hija Magaly Arriví falleció a finales del pasado año y su esposa Beatriz hace tres.

Desde anoche su cuerpo estuvo expuesto en la Funeraria Buxeda y hoy a las 10:00 a.m. la comitiva fúnebre llegará al Teatro Francisco Arriví, antiguo Matienzo en Santurce, estructura bautizada con su nombre por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) tras su reciente remodelación. La institución donde laboró hasta el 1980 le brindará un homenaje en el que la actriz Iris Martínez y la directora teatral Victoria Espinosa leerán fragmentos de sus obras más destacadas.

Justo a las 11:00 a.m.

una representación del Coro de la Universidad de Puerto Rico interpretará -bajo la dirección de Carmen Acevedo Lucío-, Himno al Alma Máter, melodía compuesta por Arriví en sus años de estudiante en el primer centro docente del país.

De ahí la comitiva retornará a la Funeraria Buxeda y se espera que mañana sábado tenga lugar el entierro en el cementerio Los Angeles Memorial, en G u ay n a b o.

"Papi era un enamorado del teatro y de la isla de Puerto Rico que se dedicó a conocer completa", cuenta Arriví Cros, "a mi hermana y a mí nos llevaban de chiquitos cuatro y cinco veces en semana a ver la misma obra y yo lo odiaba, me quedaba dormido porque era de noche y los fines de semana. Mi casa era teatro puro, todos los escritores de esa generación estaban en mi casa o nosotros en la de ellos: Laguerre, Méndez Ballester, René Marqués...".

Arriví hijo asegura que todos los recuerdos de su padre siempre estaban ligados al teatro. "Ésa era su vida. Mi padre a los 6 años leía mucho y mi abuela lo llevaba al teatro todas las semanas. A los diez años construyó un teatro en los bajos de su casa -que estaba en zancos- en la Calle Wilson en Santurce y con sus amigos hacía representaciones de los cuentos que leían".

Si bien su salud estaba deteriorada y su mente no estaba del todo clara, en los paseos dominicales de padre e hijo siempre saltaban alusiones al teatro.

"Aunque estaba mayor fue sorpresivo, ya lo iban a dar de alta mañana (hoy).

Todo lo que quería era que el teatro se desarrollara en Santurce y en la Isla. Su primo -Ricardo Alegría- se dedicó a rescatar el Viejo San Juan y él a Santurce, quería que fuese un gran Broadway y que se remodelaran los teatros.

Por eso luchó tanto para que se creara el Centro de Bellas Artes", sostiene.


Adiós
al padre del teatro boricua

(...Viene de la página 86)

HUELLA INDELEBLE
El Día de San Juan Bautista de 1915, en la curva llamada "Revuelta del Diablo" -junto a la Iglesia San Mateo en Santurce- nació Francisco Arriví Alegría. Sus inquietudes creativas afloraron desde que estaba en escuela superior donde comenzó a escribir poemas y piezas teatrales.

Estudió en la Universidad de Puerto Rico -donde integró el Coro y escribió el Hi m n o al Alma Máter- y tras ser becado por esta institución y la Fundación Rockefeller cursó estudios avanzados en la Universidad de Columbia.

Al teatro estuvo ligado desde múltiples posiciones: fue autor, director de escena, luminotécnico, crítico teatral, promotor teatral y hasta conferenciante. Más aún fundó la Sociedad general de Actores y la compañía Tinglado Puertorriqueño, integró la Junta Asesora de Artes Teatrales del ICP y luego fue director del programa de Fomento Teatral de dicha institución desde 1959 hasta 1980.

Su influencia directa tuvo como resultado el origen del Festival de Teatro Puertorriqueño entre otros que exaltan expresiones internacionales, de vanguardia o hasta infantiles, entre otras.

En su empeño de que el teatro fuese más accesible en toda la isla propuso la restauración de múltiples estructuras teatrales en distintos puntos. Desde su rol en el ICP impulsó la creación del Distrito Teatral en Santurce, desarrolló el concepto y abogó por la creación del actual Centro de Bellas Artes.

Siempre encontraba tiempo para escribir y cultivó por igual la poesía, el ensayo, el drama y el libreto radiofónico. Quizá Ve j i g a n t e s , que recibió el primer premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña, es su trabajo más conocido pero además destacan Club de s o l t e ro s , Bolero y Plena, María Soledad y Si re n a , Isla y Nada, Fro n t e ra , Ciclo de lo ausente, En la tenue geografía, Ceiba y Entrando por las raíces.


 

(Continúa en la página 87...)

 
© 2005 El Nuevo Día - Derechos Reservados